“El emprendimiento ha sido muy frenético y no nos ha dado tiempo para reflexionar todo lo que hemos logrado. Estamos sumamente emocionados, no creímos que fuera a crecer tan rápido y es combustible para el camino que nos espera que es muy sinuoso, no es tan fácil como la gente lo cree. La confianza que hemos generado en inversionistas, público en general y las mujeres, eso es lo que nos motiva a continuar“ dice el joven emprendedor.
Hay momentos de nuestra vida que, sin darnos cuenta, nos marcan y se vuelven los catalizadores de nuestro destino, ese es el caso del regiomontano Julián Ríos que hace siete años estaba sentado en la sala de diagnósticos del hospital esperando a su mamá cuando ve salir a una mujer de esa sala empapada en lágrimas y desesperada intentando hacer una llamada. “Es una de las imágenes más tristes que he visto, yo vi cuando entró y la vi salir deshecha. Y en ese momento recuerdo vívidamente haber pensado tres cosas: Debe haber un mejor método, hay mucho por hacer y prometo hacer algo por esta causa. Siete años después estamos entregando las primeras partes de esa promesa que hice, sin saber, a todas las mujeres del mundo” recuerda el estudiante del Tecnológico de Monterrey. Julián ha pasado por mucho para llegar a este punto y, contrario a lo que muchos creen, su éxito no llegó de la noche a la mañana, han sido años donde el camino se ha vuelto sinuoso pero como dice Ríos, “No importan las adversidades que se presenten, son chicas a comparación con lo noble que es nuestra causa, o de la pasión que hay detrás del proyecto”. Esta es la historia detrás del joven que creo a EVA, el brassier que detecta el cáncer de mama.
El cáncer apareció en la vida de Julián cuando tenía tan solo ocho años y su madre tuvo su primer diagnóstico de cáncer de mama que, afortunadamente, fue detectado en una etapa temprana; seis años después apareció el segundo cáncer pero esta vez con un diagnóstico tardío, la enfermedad se encontraba en fase cuatro y, aunque su mamá logró superar esta enfermedad, a Julián lo dejó con una interrogante: ¿por qué si esto es un problema tan grande no hay mejores métodos de detección y más accesibles? El cáncer de mama es la segunda causa de muerte en mujeres a nivel mundial y, sin embargo, no existen avances en esta área, ni mejores campañas de prevención. Entonces la misión para Julián se convirtió en reducir las brechas de diagnóstico y encontrar un método más preciso, cómodo y accesible para las mujeres de cualquier nivel socioeconómico.
Julián se encontraba becado en la incubadora de negocios gracias a EVA, sin embargo, sabía que él no podía abarcar todas las áreas que se necesitaban para desarrollar su proyecto. Fue entonces cuando decide unirse a las personas más inteligentes que conoce, José Antonio Torres y José Ángel Lavariega. “Empezamos con ideas muy vagas, pero afortunadamente sabíamos tres cosas que nos iban a llevar adelante: la parte de inteligencia artificial, los sensores de temperatura y la combinación de plataformas móviles y aplicaciones” nos cuenta Julián.
Aunque todos ya sabemos que EVA resultó en un éxito rotundo, Julián y su equipo tuvieron que enfrentarse a varios problemas, el primero y más difícil: conseguir capital. Intentaron campañas de crowfunding y la desesperación los llevo a incluso considerar vender 10% de la compañía, sin embargo, un concurso al que asistieron y ganaron evitó la venta, dando como resultado su participación al Premio al Estudiante Emprendedor a nivel nacional. Este premio les dio dos cosas, la primera fue exposición y la segunda, sus dos primeros inversionistas. A partir de ahí, poco a poco fueron sumándose más y más personas, más inversionistas y más exposición.
Hoy ya establecidos y con el apoyo de mucha gente talentosa, el equipo de Higia Technologies está trabajando en México, España, Colombia y Chile donde se están realizando pruebas para validar el dispositivo. “Siempre tuvimos la ambición de crecer, la diferencia de nosotros fue que desde el día uno yo vi esto como una empresa no como un proyecto y así se estructuró. Y eso nos ha permitido expandirnos muy rápido”.
Emprender nunca es fácil pero las satisfacciones que se logran haciéndolo y lográndolo, valen toda la pena. Al estudiante del Tecnológico de Monterrey le ha dejado muchas experiencias, como conocer a grandes personajes, hacer amistad con ellos e incluso competir contra quienes considera sus héroes, dejándole como enseñanza que el éxito está en la persistencia.
“Conocer a estas personas que he admirado, y darme cuenta que son gente común, que la única diferencia es que han persistido en un mismo objetivo y meta más que el resto de la gente, eso obviamente sumado a los talentos que tienen. Gran parte del éxito se resume a eso, qué tan persistente eres en una meta y saber explotar tus talentos”.
Julián actualmente está desarrollándose en el mundo del emprendimiento, continuando con sus estudios en ingeniería física que son para él una gran pasión, siendo parte del Comité de Nuevo León 4.0 para buscar mejorar las oportunidades de los jóvenes que inician a emprender y, por supuesto, completamente comprometido con la promesa que se hizo a él y a todas las mujeres “Aún nos falta camino por recorrer para lograr entregar finalmente esa promesa, y va a ser una cuestión de persistencia” dice un joven decidido y talentoso del que, sin duda alguna, seguiremos oyendo hablar.






