Originario de la ciudad de Torreón, Coahuila, Fernando estudió la carrera de Administración de Empresas en la Universidad Iberoamericana. Una vez graduado, se presentó la oportunidad de viajar a la capital Chilena para estudiar un postgrado en Producción, Elaboración y Distribución de Vinos, con el enfoque al vino producido en ese país en la Universidad Católica de Chile. Fernando nos platica un poco de lo que ha sido su trayecto.
Actualmente trabajo como enólogo en la bodega Hacienda Del Marqués en Parras de la Fuente, Coahuila. Fernando nos cuenta su aventura en esta área a continuación.
Hace 6 años junto a mi papá y socio, Fernando Madero Ruiz y Luz Andrea Seijas, empezamos a desarrollar el proyecto pensando a corto, mediano y largo plazo. La idea de este proyecto nació en una de esas increíbles tardes en Parras, platicando con mi tío Eduardo Narro Cárdenas, nos contagió la idea de plantar un viñedo en la huerta y así surgió la “alianza” con la bodega de Las Pudencianas, Hecho a Mano y Hacienda del Rosario.
Empezamos con las 3 variedades que forman nuestra primera etiqueta – Hacienda del Marqués 3IO – con un greenblend de: Shiraz, Merlot y Cabernet Sauvignon y más recientemente con la inclusión de variedades como: Malbec y Tempranillo en uvas tintas y Chardonnay para nuestros vinos blancos.
Mi gusto por el vino empezó cuando tenía 20 años, con un grupo de amigos en el que nos juntábamos una vez por semana a convivir y poco a poco experimentando con distintas regiones y variedades supe que eso era lo que quería hacer. Mi familia siempre ha estado muy cerca de la industria vitivinicultora. Desde mi tatara abuelo, Evaristo Madero Elizondo y con la adquisición de Hacienda San Lorenzo “Casa Madero” a mediados del siglo XIX, es una industria que siempre nos había llamado la atención por el romanticismo que conlleva esta hermosa profesión.
Mis funciones principalmente son:
– Decidir cuándo se va a cosechar la uva
– Ingresarla a la bodega
– Monitorear una serie de parámetros y adicciones, según un protocolo preestablecido hasta finalizar la fermentación alcohólica
– Posteriormente pasar a la guarda o crianza en barricas de Roble Americano.
– El vino se monitorea y prueba por lo menos una vez al mes para analizar su evolución dentro de la barrica y así determinar la fecha de embotellado.
Un reto significativo fue empezar con mi primer trabajo, ya que no tenía experiencia, pero en base a insistir y aprender, conseguí mi primera experiencia trabajando para Viña Gillmore en el valle del Maule, Chile. Recuerdo muy bien que el enólogo de esa bodega al final me dijo que me había contratado por que lo había llamado varias veces preguntándole por qué no contrataba personas sin experiencia. Gracias a esto se abren más oportunidades y posteriormente tuve otra experiencia muy interesante en Australia, en el valle de Riverland y próximamente en Sonoma California.

Lo que más me gusta de lo que hago es ver como día a día la fruta se va transformando en lo que será el producto final, es algo que me motiva todos los días a llegar temprano a la bodega y trabajar con ese olor característico de la fermentación. La parte de la agronomía es algo que me llama mucho la atención y es algo en lo que me gustaría aprender, en general seguir en la industria y continuar aprendiendo de la gente de experiencia.
Tengo como ídolos a mi papá y mi mamá, ya que son personas que me han demostrado con el ejemplo, que con trabajo, honestidad y pasión se logra cualquier objetivo. A futuro me gustaría ganar nuevas experiencias alrededor del mundo, e ir implementándolo en el negocio, buscando una identidad propia y una esencia perceptible al descorchar una de nuestras botellas.
Como anécdota; el segundo día de trabajo en la bodega Gillmore en Chile, habían llenado un tanque de acero inoxidable de 15,000 litros un par de horas antes, de repente se rompe el seguro de la puerta y se empieza a tirar el vino al drenaje, recuerdo que entre 3 personas intentábamos presionar la puerta para evitar que se perdiera, con el vino cubriéndonos totalmente, logramos conectar una bomba y rescatar cerca de la mitad del volumen, terminamos con un buen baño de vino y una buena historia.
Mi recomendación para todos los amantes del vino o los que apenas empiezan es siempre optar por un vino mexicano antes que un Español, Francés, Chileno o algún otro extranjero. Tenemos una gran variedad de etiquetas de primer nivel que incluso han ganado premios en importantes concursos mundiales y el consumo ha estado creciendo cerca del 13% anual.

Vinos:
Mariatinto Redblend 2014, Uva: Tempranillo y Shiraz – Valle de Guadalupe
Casa Madero Shiraz 2014 y Casa Grande Shiraz 2012– Valle de Parras
Hacienda del Marqués 3IO Shiraz, Merlot y Cabernet Sauvignon – Valle de Parras
Insta: Fernando Madero Vera Foto principal por: Edson Caballero





