El director del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano (DHDU) del ITESO, Óscar Castro, dijo que con el fin de incidir desde la academia en el diseño de políticas públicas para proteger el bosque se creó el Observatorio Biósfera Primavera.
Añadió que el Observatorio Biosfera Primavera “nace de una premisa básica: es imposible proteger lo que no se conoce; por eso, la intención es compilar y hacer pública toda la documentación que se ha producido en torno al bosque, para que la gente se familiarice con él y con los problemas que lo amenazan”.
Detalló que cuenta con el apoyo de la Cátedra Unesco de Reservas de Biosfera y Sitios del Patrimonio Mundial Naturales y Mixtos de la UCI; de la Cátedra Unesco en Gestión del Hábitat y Desarrollo Socialmente Sustentable del ITESO; de la Escuela Latinoamericana de Áreas Protegidas (ELAP) y de la asociación civil Anillo Primavera.
Comentó que Guadalajara cuenta con dos áreas naturales muy importantes: el Bosque La Primavera y la barranca de Huentitán, “por sus características orográficas, la primera es más susceptible de ser dañada, sobre todo por el crecimiento de la mancha urbana”.
Manifestó que de ahí la importancia de “crear un espacio para conjuntar los esfuerzos, las intenciones, las expectativas y las innovaciones que se requieran para proteger el bosque”. Enfatizó que en su primera etapa, el observatorio se centrará en cuatro grandes temas: la resiliencia del ecosistema, la relación del bosque con la ciudad, las relaciones socioambientales y los procesos de gestión de la reserva.
“El objetivo de todo esto es generar un modelo de gestión, por eso en esta primera etapa se busca generar información y proponer nuevas maneras de relacionarnos con el bosque”, resaltó.
A su vez, el rector de la Universidad para la Cooperación Internacional (UCI) de Costa Rica, Eduard Müller, expresó que uno de los problemas que enfrenta la conservación del medio ambiente es que durante mucho tiempo la humanidad se ha colocado fuera del problema y desde ahí ha querido solucionarlo.
Señaló que, sin embargo, “la naturaleza no necesita que la cuidemos, necesita que la dejemos en paz, no somos una mano protectora, nosotros dependemos de ella, la raíz de esta manera de enfrentar la situación se encuentra en gran medida en la academia”.

