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febrero 4, 2026

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María de los Ángeles Díaz de León Valdez

Formadora de muchas generaciones de alumnos en La Laguna

Por

Por Fernando González

Nuestra querida maestra Díaz de León, como cariñosamente le llamábamos en el Instituto Francés de La Laguna, cuando nos enseñaba el lenguaje de la música a través del solfeo o el arte de la oratoria para concursar en el torneo anual de declamatoria, nace en San Pedro de las Colonias el día 18 de agosto de 1913, siendo hija de Miguel Díaz de León, originario de San Luis Potosí, y de María de los Ángeles Valdez Fraga, quienes procrearon también a María de Gracia y Alicia.

Cursó sus estudios básicos en San Pedro, y a iniciativa de su tío Pedro Valdez Fraga, quien era un destacado violinista en la Ciudad de México, se permitió que Angelita fuera a estudiar al Conservatorio Nacional de Música de la UNAM, contando solo 12 años de edad, y después de 5 años se titula como “Maestra de Piano y Declamación”. Su talento natural la llevó a tocar en el piano obras de autores clásicos, así como en el órgano y teclado, aunque además fue instruida en otros instrumentos musicales que dominaba.

Como concertista, nunca aceptó tocar sin contar con la partitura correspondiente. Angelita siempre se había distinguido en su niñez al participar en las fiestas escolares donde practicaba también el canto. Por muchos años dio clases de música, solfeo y declamación en el Instituto Francés de La Laguna, preparando niños y jóvenes con una verdadera vocación de enseñanza e infinita paciencia. Colaboró junto con el maestro catalán Alejandro Vilalta en la que fuera la famosa Coral del Francés, especialmente con un grupo de niños y jóvenes que cantaban de solistas en los conciertos y giras del coro. La declamación era para ella un arte apasionado, por lo que no había una reunión en donde Angelita no declamara para el regocijo y admiración de los asistentes.

Casó el 5 de noviembre de 1938 con Gustavo Fernández Gómez, ingeniero mecánico electricista, superintendente de la CFE donde se jubiló. Procrearona sus hijos Gustavo, Salvador, Martha Eugenia y Jorge, formando un hogar donde abundó el cariño y el amor entre todos. La poesía, el canto, la escritura y la lectura eran disciplinas que diariamente Angelita practicaba y enseñaba, siendo estricta pero respetuosa.

Su personalidad tenía otra faceta: era muy atenta escuchando a sus alumnas de piano cuando les inspiraba tal confianza que algunas de ellas le contaban sus cuitas, recibiendo consejos valiosos que ella prodigaba sin reservas. Una mujer con enorme alegría interna, querida y respetada por su amplio número de amistades y alumnos que siempre tuvo.

A sus 93 años de vida continuaba dando clases de piano, tal era su amor y pasión por la música y por la enseñanza. Finalmente, Angelita fallece en nuestra ciudad de Torreón el día 8 de marzo de 2006. Fueron incontables los alumnos en los que sembró el amor por la música, la declamación y la poesía, por lo que ese día la comunidad lagunera sufrió al perder un talento de gran valía. Tuve la oportunidad de haber sido uno de sus alumnos del Coro del Francés de La Laguna, en donde me enseñó solfeo, que sería después una herramienta de gran valor cuando formé parte de grupos corales como “Artífice” y “Familia de Nazareth”. Al cielo le mando un abrazo cariñoso en Sol Mayor.

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