Alrededor del mundo cada 15 segundos, una mujer muere a consecuencia del cáncer de mama. Esta cifra, simboliza una de las preocupaciones más grandes de los seres humanos, las instituciones públicas de salud y los organismos internacionales enfocados al bienestar.
The Estée Lauder Companies, es una de las compañías fabricante y comercializadora de productos de belleza más grande del mundo, con presencia en 150 países con marcas como Estée Lauder, M · A · C, La Mer, Aveda, Bobbi Brown y muchas más.
La marca fue fundada en 1946 por Estée y Joseph Lauder, padres de Leonard y Ronald, herederos del imperio de la belleza.
Leonard A. Lauder, asumió el puesto de Presidente de la compañía en 1972, siendo su esposa Evelyn H. Lauder una figura muy importante en su vida empresarial. La compañía, desde sus inicios mostró una afinidad muy grande por apoyar las causas sociales y en 1992, Evelyn preocupada por la lucha contra el cáncer de mama, lanzó la campaña que se convertiría en ícono global: Pink Ribbon, The Breast Cancer Campaign.
Al día de hoy, gracias a este movimiento global, la compañía ha recaudado más de $89 millones de dólares para apoyar la investigación, la educación y los servicios médicos a nivel mundial, con más de $73 millones de dólares financiando 293 subvenciones de investigación médica a través de la Breast Cancer Research Foundation® (BCRF).

Este año, 28 años después de su lanzamiento, Estée Lauder impulsa la campaña en redes sociales #TimeToEndBreastCancer. A través de esta reafirma su apoyo en la investigación y programas de prevención de cáncer de mama.
La compañía se ha comprometido donar a Breast Cancer Research Foundation®, hasta $100,000 dólares por las publicaciones en Instagram y Facebook que lleven los hashtags #TimeToEndBreastCancer y #ELCdonates juntos.
Durante años, la embajadora más famosa de la campaña ha sido la actriz y modelo Elizabeth Hurley, quien declaró: “Me uní a Evelyn para trabajar en La Campaña poco después de que ella comenzara a principios de la década de 1990, cuando las mujeres aún no hablaban abiertamente sobre la enfermedad. ¡Ella estaría muy orgullosa de lo lejos que hemos llegado y del impacto positivo que hemos tenido! Evelyn tenía una visión y sabía que el impacto a largo plazo sería el resultado de nuestras acciones colectivas. Es un honor para mí llevar la cinta rosa con orgullo y ser una pequeña parte de la comunidad mundial que se esfuerza por acabar con esta enfermedad de una vez por todas”.

